martes, 30 de diciembre de 2014

NO DEJES QUE SEA TARDE .

Hace tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo quería mucho: todos los días jugaba con él, trepaba, comía sus manzanas, se columpiaba en sus ramas y dormía feliz bajo su sombra.
Él amaba al árbol y el árbol amaba al niño. El niño creció y ya no volvió a jugar. Un día el muchacho regresó y escuchó que el árbol le dijo ilusionado: “¿Vienes a jugar?” El muchacho contestó: “Ya no soy niño. Ahora quiero una motocicleta y necesito dinero”.
Lo siento, dijo el árbol, no tengo dinero… Pero toma mis manzanas, véndelas y obtendrás dinero.
El muchacho arrancó todas las manzanas y obtuvo el dinero. El árbol su puso feliz al ver al muchacho alegre, pero éste no volvió y el árbol entristeció.
Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol le preguntó: “¿Vienes a estar conmigo?” Le contestó: “No tengo tiempo. Ahora quiero una casa para vivir con mi esposa e hijos”. El árbol le dijo: “Corta mis ramas y constrúyela”. Cortadas las ramas, el joven no volvió y el árbol volvió a estar triste y solitario.
Cierto día el hombre regresó: “¿Vienes a estar conmigo?” preguntó el árbol viejo. El hombre contestó: “Estoy triste y volviéndome viejo, quiero un bote para navegar”. El árbol dijo: “Usa mi tronco para que construyas uno y seas feliz”. Cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar.
Ya anciano, regresó un día y vio solo las raíces de aquello que había sido el árbol que tanto lo había amado y dado todo por él, sin que se lo hubiera agradecido. Entonces añoró el tiempo feliz junto al árbol y arrepentido lloró profundamente… esas raíces recibieron las lágrimas como agua para comenzar a renacer…
Esta puede ser la historia de cada uno. El árbol son nuestros padres. Cuando somos niños, los amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos... sólo regresamos cuando los necesitamos o estamos en problemas. Ellos siempre están allí para darnos todo lo que pueden y hacernos felices.
Valoremos a nuestros padres sin ser malagradecidos mientras los tengamos y, si ya no están, que el recuerdo de su amor perdure para siempre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario