viernes, 26 de diciembre de 2014

El poder de un Abrazo.

He disfrutado los abrazos que celebran algo nuevo, los que te felicitan en un cumpleaños, los que huelen a fiesta; son alegres y divertidos. 
También he gozado los abrazos que reconocen un trabajo bien hecho, o que valoran el cumplimiento del deber; huelen a éxito, son fortalecedores. 
Pero sin duda, el abrazo recibido en medio del dolor me ha hecho recibir caricias del cielo. 
Nada mejor que un abrazo fraterno de quien esta dispuesto a volcar su ternura y respeto en tu pecho cuando estás atravesando una brecha amarga de dolor.
Esos abrazos son los más "caros" porque cuando los recibes es porque algo muy valioso partió de tu lado.
Gracias a esos abrazos, el dolor se convierte en paz.
He recibido ya los abrazos más "caros" de mi vida.
El dolor está dejando su armadura y me está construyendo ALAS.



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