martes, 7 de junio de 2016

Seamos simples, humildes.


Pedimos un amor para toda la vida y cuando él aparece, sigiloso y calladito, nos dispensamos o no lo sabemos cuidar. 
Queremos salud acostados en el sofá. 
Oramos por las bendiciones en los teclados del celular. Queremos adelgazar, engordando, cambiando la ropa, ajustando, aflojando. 
Queremos barba o nos queremos depilar. 
Queremos todo y todo lo hacemos al revés. 
Dejamos las cuentas para después, 
vajilla rotas en el armario. 
Queremos un perro y no nos gustan los pelos por la casa. Compramos bicicletas pero no nos gusta el sol en la cara. 
Nunca estamos felices esa es la verdad. 

Y sería tan simple el serlo. 
La felicidad está en lo que dejamos pasar, en lo que dejemos aparecer, cautivarnos, plantamos para luego cosechar. 
Seamos simples, humildes, menos exigentes, menos marketing y más producto, seamos siempre la sonrisa gratis, porque cada día es un buen día para sonreír!




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