miércoles, 16 de marzo de 2016

“Carta a mí misma”


Hoy decido aquí y ahora… perdonarme Por todas las veces que no confié en mi valor propio y dejé mi valorización en manos de otros.
Me perdono por descuidarme a mí misma y por haber rechazado cultivar mi belleza y mi espiritualidad, a favor de cultivar el intelecto y la cultura, características mejor vistas socialmente.
Me perdono por todas las veces que no escuché mi voz interior y cedí a las presiones sociales, amargándome, o llevándome a realizar acciones que realmente no deseaba.
Me perdono por negar la sabiduría de mi cuerpo y mi ser mujer. Ocasionándome enfermedades, y una relación literalmente “dolorosa” conmigo misma.
Me perdono por mi desconocimiento y desconexión de mi naturaleza cíclica, generando que me auto-considerara “loca” en más de una oportunidad.
Me perdono por las veces que no supe poner límites amorosos a situaciones que me estaban haciendo daño y terminé haciendo y haciéndome más daño.
Me perdono por las mil veces que me engañé a mi misma con falsas ilusiones.



Me perdono por toda la energía que perdí tratando de adaptarme a convenciones sociales que iban en contra de mi naturaleza.
Me perdono por toda la rabia, envidia, odio y violencia que me causé, por no saber ver que los demás son solamente mi reflejo, y no poder apreciar su propia vulnerabilidad, así como la esencia divina en su interior.
Me perdono por haber sentido celos de otras mujeres, siguiendo el mandato patriarcal de competencia y desconfianza.
Me perdono por el tiempo en que desconocí mi propia naturaleza divina, de Dios.
Me perdono por las situaciones en que la razón prevaleció sobre la intuición, perdiéndome de experimentar muchas veces momentos maravillosos, mágicos y de transformación.
Me perdono por haber negado, guardado, escondido mis emociones, posponiendo el encuentro con ellas.
Muchas veces ahogándolas y adormeciéndolas con sustancias nocivas para mi cuerpo.
Me perdono, por haber permitido que abusaran de mi energía, así como por abusar de energías de otros con manipulaciones.
Me perdono por haber depositado mi felicidad, tristeza y proyecciones en manos ajenas.
Me perdono por hallar culpables en las situaciones negativas en mi vida, no responsabilizándome de que fui yo quien me puse en esa situación en primer lugar.
Me perdono por la pereza, la autocompasión, auto importancia y auto complacencia que me impidieron una y mil veces reconocer y encontrar mi verdadero camino.
Hoy elijo perdonarme una y mil veces, y a través de este acto pido perdón y perdono a todos los involucrados.
Todos somos uno Con AMOR.



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