domingo, 7 de junio de 2015

SI LOS HOMBERES ENTENDIERAN!!

Si los hombres entendieran que las mujeres tienen miedos y que mostrar los sentimientos, aunque sean negativos, sólo son una muestra de sinceridad y de intensa expresión, de una apertura total de nuestra alma hacia alguien en quien confiamos...


Que no hay emoción en hacer la colada, o en fregar los baños...


Que se valoran más los apoyos brindados que la abundancia de pelo...


Lo abrumador de ser ahora, también, parte del sostén de una familia además del sostén de una casa...


Lo que es tener que ser mujer, amiga, hermana, esposa, madre, ama de casa y una buena trabajadora...


Lo molestas que son las comparaciones con "la-famosa-tal/las ex"...


La dureza de soportar la ausencia de abrazos necesitados y pedidos y enfrentarse a las abiertas negativas...


Lo difícil que es estar obligada a comprender lo que nunca te han enseñado...


Las lágrimas inconsolables...


El poder que tienen sobre nosotras...


Que nosotras pasamos noches sin dormir y la mayoría de las veces es por su causa...


Que necesitamos charla como ellos silencio...


Que no andamos por la vida pensando que nos lastiman...


Que sin músculos ni altura estamos obligadas a llevar una pesada carga emocional y física en nuestros hombros...


Que no somos responsables de que ellos saquen o no lo mejor o peor de sí mismos, puesto que son seres independientes...


Que pensamos, razonamos y sentimos diferente...


Que demostramos sentimientos como podemos o como aprendimos...


Si los hombres entendieran todo esto, si lograsen mirar más allá de algunos reclamos y del estrés, si se diesen cuenta de que el amor nos hace darlo todo y no entendemos que el querer sea sólo una palabra sin implicaciones de equipo, apoyo y ayuda, si entendieran que para nosotras la mejor demostración de amor es darlo todo, si los hombres bajaran un poquito sus muros de tipos duros, el pasotismo y tantas exigencias, si pudieran incrementar los apoyos, las preguntas y el entendimiento, si nos vieran hacer con valoración y sin tanto dar por hecho, comprenderían que nuestras vidas, en gran parte, están dedicadas a ellos. 


Como hombres, novios, padres, hijos, hermanos o amigos.


Al final del día, donde se acaban las bromas, donde no hay público ni formas, donde sólo queda una mujer y sus latidos, ahí nos encontramos a menudo con su ausencia... Y eso no fue lo que elegimos.


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