miércoles, 17 de junio de 2015

Carta a mi Papá !!!

Papito, por ti siempre mi amor, a ti, mi sentimental hombre, que aprisionaba sus lágrimas en unos ojos rojos, llenos de emoción, cada vez que yo sufría una desilusión o un fracaso, y desahogabas esa pena regando tu jardín; así entendí que el varón sufre tan igual que la mujer, pero le es negada expresar, por quién sabe que lógica, su dolor. Tu niña terca, esta que podía ponerse el overol para que no sintieras la ausencia de un hijo varón. Sí , gracias a ti, que aprendí las labores donde se necesita la habilidad de un hombre, puedo ser tan mujer y hacerlas lograrlas perfectamente.

Gracias, a ese primer libro... "La cabaña del Tío Tom", gracias a aquel... álbum envuelto en cuero repujado, donde tus poemas estaban manuscritos con tinta líquida, en cartulinas de colores, con imágenes curiosamente creadas... y padre mío, me preguntas, ¿por qué escribo? ¿por qué ésta necesidad, de expresar mis sentimientos entre líneas y sentirme más locuaz así?... Pues... todo empezó allí.

Como ha pasado el tiempo, tu niña se transformó en una dama con hogar e hijos, y si me enamoré más de una vez, nunca dejé de ser aquella Electra, para conservar el amor hacía su padre, con ferviente admiración, al héroe de mi infancia, al gallardo varón de mi adolescencia, al padre protector y amigo de mi juventud. El ejemplo de hombre y padre, al enamorarme... teniendo conciencia, que no todo es perfección, que no todo es color rosa, que es tan bello amar con defectos y virtudes, sin cobardías en las tempestades, siempre construyendo los mejores días. Que un hombre y una mujer merecen todos los derechos, y tienen ambos las mismas obligaciones, no siendo iguales, siendo complemento, porque son dos mitades de una unidad.

Mi madre y tú, a quienes debo todo lo que hoy soy, la fuerza que vi en sus acciones, es modelo para mi propia fuerza en mis dolores y camino. Erguido tu siempre, con tu mirada amistosa, a pesar que los años ya han dejado mella en tus ojos, sigues siendo el primero por encima de cualquier sentimiento. Tú sigues sujetando mi mano, como lo hacías cuando niña, cada vez que sientes que lo necesito, en cada cosa que hago, tus sabios consejos siempre recuerdo, están aquí presentes.

Esa caricia en la cabeza tan fugaz, si acaso el respeto a tu hija no te permitía expresar más cariño. Pero ¿sabes?, recuerdo tanto la colonia en el pañuelo cuando afiebrada no iba al colegio, la manzana en la guantera del carro para que en partes iguales sean comidas por tus hijas... hay tantos, tantos detalles en tu forma de educarnos, especial hombre único... mi padre.

Si el concepto de respeto quedó en mi mente, nació en tenerte en mi vida. Gracias por ser mi padre, gracias por decirme tu hija, por todos estos años que debo a la vida y a Dios de conservarte aún conmigo, mil bendiciones derrame nuestra madre en tu frente, si llegas a tu último día, que sea ella quien te acompañe y guíe, por fin así vuelvan a estar unidos .



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