martes, 26 de abril de 2016

Mamás con ingenio.


Curiosamente, hasta después de la adolescencia, mi hijo entro de lleno a la etapa de la rebeldía, sabía que iba a pasar, más no que duraría tanto, dejo de saludar, olvido los buenos modales y comenzó a lucir desarreglado, bueno, dirán que son modas, pero a la par comenzaba a lucir el rechazo de sus amigos y eso era lo preocupante.

A cada insinuación sobre su conducta, respondía lo mismo: "Así soy yo", cerrado al diálogo.


En una ocasión que tenia que pasar por él a la Universidad, me vestí diferente: una linda minifalda y algo de escote en la blusa, al verme abríó unos ojos enormes y me apresuró a subirnos al auto: ¿Como se te ocurre vestir así si eres una Mamà? me has avergonzado!- exclamó.

A caray! pues si así soy yo, le contesté, el papel de Mamá solo es mientras hay hijos que necesitan cuidado y atención, pero tu ya eres adulto, yo regreso a ser mujer, o no? no le hago mal a nadie.

-Pero sigues siendo mi Mamá, refutó
- Mientras sigas siendo mi hijo, contesté, yo no inventé las instituciones, pero se que funcionan para la sana convivencia, cada acto personal, siempre repercute en los que conviven con nosotros, no se trata de dejar de ser quien eres, ni siquiera de la ropa, más que nada son actitudes y ser adulto es mucho más que ser simplemente rebelde, ahora lo entiendes?

No contestó, pero gracias a Dios, a partir de ahí, comenzó a ser más consecuente sin negar lo que ahora comenzaba a ser, menos mal que el cambio de su conducta era aún de forma y no tanto de fondo, o será que pude hacérselo ver a tiempo?

No siempre son las cosas tan sencillas, pero en ocasiones con ingenio y mientras no se pierda la comunicación, se resuelve más que con desgastantes confrontaciones.





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