martes, 6 de enero de 2015

Las personas valiosas.

Cuando la persona valiosa comete un error, dice: “Me equivoqué”, y aprende la lección. Cuando una persona corriente comete un error, dice: “No fue mi culpa”, y se la echa a otros. 
Una persona valiosa sabe que la adversidad es el mejor de los maestros. 
Una persona corriente se siente víctima ante la adversidad.
Una persona valiosa sabe que el resultado de las cosas depende de él.
Una persona corriente cree que la mala suerte sí existe.
Una persona valiosa trabaja muy fuerte y genera más tiempo para sí mismo.
Una persona corriente está siempre "muy ocupada" y no tiene tiempo ni para los suyos.
Una persona valiosa enfrenta los retos uno a uno.
Una persona corriente les da vueltas y no se atreve a intentarlo
Una persona valiosa se compromete, da su palabra y la cumple.
Una persona corriente hace promesas, no asegura nada y cuando falla sólo se justifica.
Una persona valiosa dice:
"Soy bueno, pero voy a ser mejor".
Una persona corriente dice:
"No soy tan malo como lo es mucha otra gente".
Una persona valiosa escucha, comprende y responde.
Una persona corriente sólo espera hasta que le toque su turno para hablar.
Una persona valiosa respeta a aquellos que saben más que él y trata de aprender algo de ellos.
Una persona corriente resiste a aquellos que saben más que él y sólo se fija en sus defectos.
Una persona valiosa se siente responsable por algo más que solamente su trabajo.
Una persona corriente no se compromete y siempre dice, “Sólo hago mi trabajo”.
Una persona valiosa dice:
“Debe haber una mejor forma de hacerlo . . .”. Una persona corriente dice:
"Esta es la manera como siempre
lo hemos hecho".
Una persona valiosa es parte de la solución.
Una persona corriente es parte del problema.
Una persona valiosa se fija en "como se ve la pared en su totalidad".
Una persona corriente se fija "en el ladrillo que le toca colocar".
Una persona valiosa como tú, comparte este mensaje con sus amigos . . .
Una persona corriente como los otros es egoísta y se lo guarda para sí mismo . . .





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