miércoles, 26 de octubre de 2016

EL DON DE UNA ESTRELLA.


Nada ni nadie puede dañarte, sólo tú a ti mismo.
Se celoso de tu tiempo, porque es tu mayor tesoro.
Todos los grandes éxitos resultan de compartir,
amar y saber perseverar pensando en las metas
(las tuyas… por supuesto).
Siempre que culpes a los demás por tu situación;
te sentirás mal porque tu eres lo que eres por decisión tuya
(aunque no lo creas).
Vive todos los días como si fuera el primer día de tu vida
y trata con ternura a los que te rodean.
Ama a todos, incluso a los que te repudian,
el odio no te lo debes permitir.
Aprende que el que da con una mano…
posiblemente recogerá con las dos.

Recuerda que se necesita muy poco para llevar una vida feliz.
Mira hacia arriba. Camina siempre hacia adelante.
Aférrate a la vida con sencillez y recorre en silencio
tu sendero hacia la eternidad, con caridad y una sonrisa.
Todos tenemos el poder y la facultad de elegir,
nosotros somos capaces de gobernar nuestro propio destino
mediante nuestras decisiones: todo está en nuestras manos,
¡Hazte responsable! Tú tienes la gracia y/o la facultad de elegir.
Da algo de ti cada día al mundo en que vives y tu vida aquí estará llena de armonía, satisfacción y amor.
No es necesario que seas famoso o un genio para cumplir

tu propio destino, todo lo que tienes que hacer es utilizar
tus facultades lo mejor que puedas.
Si eres hábil con el martillo “construye”;
Si eres feliz sobre las aguas: “pesca”;
Si la pluma es tu vocación ¡escribe!
Ahí donde tus fortalezas se ocultan aliméntalas
con disciplina y esfuerzo, que la recompensa es convertirse
en un ser inmensamente feliz.
El ser feliz no es un don que se les ha dado solo algunos,
es una heredad que se nos a brindado a todos,
sólo tienes que hacerla valer.


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